viernes, 13 de marzo de 2009

Solamente me inspiró

Como quisiera levantarme un día, ir a un primoroso restaurante e encontrarme con alguien quien en un pasado, espero sea pronto, me cuente que fue un furibundo chavista, pero que ahora entiende que ser rico no es malo ni bueno, simplemente que ahora entiende que hay que progresar. Que la educación privada, lejos de ser un privilegio es un sacrificio. Que la salud, no se discrimina, pero si se capitaliza, porque se tiene que administrar para todos de igual manera. Como quisiera, vivir en una aldea en la que no me miren por mi color de piel, y me digan que ahora el poder es de los negros, que los descendientes de Españoles, Católicos conservadores, se quedaron atrás en el pasado junto a la inquisición, ósea muertos. Pero estoy vivo, me siento muy vivo, y con ímpetus de juventud, que quiere un mejor futuro, un futuro en donde tenga una nacionalidad Europea, no por asuntos de miedo político, sino por motivos culturales o sociales, todos menos motivos políticos. Me siento vivo, como para dar lo mejor de mi, y decirles a quienes se sienta rechazados, que existe un mejor y mayor poder, el poder de querer. Querer progresar, que la educación es una constante en la vida, hasta nuestra muerte. Que las riquezas es parte natural del ser humano, por tanto es necesario ser rico. Mientras más tenemos mas confortabilidad y estabilidad en la vida tenemos. Que la propiedad privada es inviolable, pues es natural de todas las especies, pero que el egoísmo es rechazado, tanto para los que dicen que ser rico es malo, como para los que dicen que ser pobre es bueno. Que mi iglesia, se símbolo de paz, y no de intrigas.
Pero mientras yo hago lo que puedo, existen los poderos, de ambos lados, los que están a favor y los que están en contra. Los que están a favor, sus razones de empobrecimiento mental tendrán. Ojalá sus traumas sean sanados. Pero los que están en contra, son quienes deben dar el ejemplo, y decir que todo tenemos derecho a cosas buenas. Decir que la conciencia ciudadana es tener respeto a los demás y ganas de superarse, sin mirar con envidia o rencor a los demás. Pero esos que están en contra en vez de decir eso, también caen en el juego, y ayudan a la polarización, aunque no sin antes tener bajo cuerdas cuantiosos acuerdos económicos, con los que están a favor desde el poder.
Debo regresar a mi aldea, a mi realidad. No estoy en ningún restaurante, sino que desde mi hogar, sueño. Espero solo despertar con una realidad muy distinta a la que vivo.

jueves, 5 de febrero de 2009

Marcha estudiantil en contra de la Enmienda en Barquisimeto(30/01/09)

video

LLAMADO A LA PAZ




Con el sentimiento de dolor que embarga a la ciudadanía Venezolana por los ataques perpetuados a la sinagoga Tiferet Israel de la cuidada de Caracas ubicada en el sector Maripérez, y por los constantes ataques contra la Nunciatura Apostólica, representación del cuerpo diplomático de la Santa Sede del Estado del Vaticano. Desde EUL nos solidarizamos con los Venezolanos que han sido afectados por dichos ataques. Con la comunidad Judía de nuestro país y con la comunidad Católica. A su vez, atribuimos dichos ataques al régimen de Chávez, por fomentar el fundamentalismo islámico, aliándose con naciones cuyos gobiernos musulmanes han vociferado en repetidas oportunidades la eliminación del Estado Israelí y amenazas contra el Pontífice Romano, el Santo Padre Benedicto XVI. El régimen desde su retórica inequívoca de provocación contra las representaciones de Dios en la tierra, esta destinando su modelo de gobierno al fracaso, en vista de que es contra natura, la historia de la humanidad sin la existencia de la espiritualidad Abrahanica, por tal razón, es un atentado a la humanidad los ataques perpetuados a la Sinagoga y a la Nunciatura Apostólica.

sábado, 24 de enero de 2009

EL BOLÍVAR QUE CHAVEZ NO LEYÓ

Compañeros leamos y analicemos este escrito de Daniel Romero Pernalete, sociólogo y profesor titular de la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente (UDO) en su nucleo de Sucre.
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Hoy, como nunca, se habla de Bolívar. Es elemento clave en la retórica presidencial. No hay discurso, de calle o de salón, que no esté aderezado con alguna descontextualizada frase del Libertador. El Presidente, ya por ignorancia, ya por conveniencia, omite a otro Bolívar: el Bolívar civilista, el estadista, el simple ciudadano que él siempre se sintió. Y cuando uno se acerca a ese Bolívar se da cuenta de cuán lejos está de las motivaciones y ejecutorias de un proceso que pretende arroparse con su nombre.
Cuando uno contempla asombrado los esfuerzos del Presidente por someter a su arbitrio a todos los poderes, no puede menos que recordar aquella parte de su Discurso en el Convento de Franciscanos, el 2 de Enero de 1814, en la cual afirmaba: "Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un país de esclavos"... Ese mismo pensamiento lo expresa catorce años más tarde, el 27 de Agosto de 1828, cuando se dirige a los ciudadanos de la Gran Colombia en los siguientes términos: "¡Compadezcámonos mutuamente del pueblo que obedece y del hombre que manda solo!". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno revisa la invasión de militares, activos y retirados, en todos los niveles de gobierno, o escucha el discurso militarista y guerrerista del Presidente, se le viene a la memoria una lapidaria frase que Bolívar le escribió a Madariaga el 26 de noviembre de 1816: "El sistema militar es el de la fuerza, y la fuerza no es gobierno". Esta idea permanece constante en el Libertador, quien trece años más tarde, el 13 de septiembre de 1829, le escribe a O' Leary: "Es insoportable el espíritu militar en el mando civil". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno escucha las amenaza de Chávez de permanecer en el poder hasta más allá de lo legal y legítimamente admisible, le retumban en los oídos las palabras de Bolívar en el Discurso al Congreso de Angostura, el 15 de febrero de 1819: "Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder"... Y cuatro años más tarde, el 15 de Abril de 1823, califica ya no la situación sino la actitud de quien se aferra al poder por todos los medios, cuando le escribe a Santander: "Es una manía miserable el querer mandar a todo trance". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno advierte los esfuerzos presidenciales por torpedear cualquier consulta ciudadana que ponga en riesgo su permanencia en Miraflores, piensa en el Bolívar que en carta al Dr. Castillo Lara, el 13 de septiembre de 1829, sentencia: "En los gobiernos no hay otro partido que someterse a lo que quieran los más". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno tiene la paciencia y el valor de escuchar las alocuciones del Presidente, cargadas de odio, de insultos, de descalificaciones y de inquina, piensa en el Bolívar que le escribe a Santander, el 15 de abril de 1823: "Los intrigantes corrompen los pueblos, desprestigiando la autoridad", opinión que ratifica al mismo Santander, el 23 de febrero de 1825, cuando le escribe: "En política nada vale tanto y cuesta menos como las demostraciones de respeto y consideración". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno observa el uso que el Presidente hace de la Fuerza Armada para amedrentar y reprimir a todo el que se niegue a tragarse el proceso, recuerda lo que Bolívar escribió en el proyecto de Constitución para Bolivia, el 25 de mayo de 1826: "El destino del ejército es guarnecer la frontera. ¡Dios nos preserve de que vuelva sus armas contra los ciudadanos!". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
Cuando uno, en suma, recorre la historia del último quinquenio, y suma las payasadas, los desatinos, las sandeces y las malcriadeces del Presidente, uno se convence (y cada día más) de que, como Bolívar le escribía a Santander el 12 de Noviembre de 1823, "Un necio no puede ser autoridad". Ese es el Bolívar que Chávez no leyó.
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Ahora que da la impresión de que Bolívar hubiese escrito esto para Chavez, digamosle más que nunca: ¡NO A LA ENMIENDA! Se te cayo la máscara presidente.

EUL

EUL
"Mucho hemos hecho, pero mas es lo que nos queda por hacer" Libertador Simón Bolívar